LA
LEY DE BODE
(ENSAYO)
(ENSAYO)
Daniel Titius nació el 2 de marzo de 1729 en Polonia y
murió el 11 de septiembre de 1796 en
Wittenberg, Alemania. Este astrónomo alemán fue el creador de la llamada Ley de
Titius Bode en la que se encuentran las distintas distancias de los planetas al
Sol.
Titius descubrió la gran relación numérica que describe
las distancias relativas de cada planeta AL Sol en U.A unidades astronómicas pero
nunca patento el hallazgo que hizo, tiempo después otro astrónomo Johann Bode
lo hizo y fue por eso que le pusieron el
nombre de “Ley de Titius Bode”.
Cuando hablamos de la ley de Bode hablamos de una ley que
es considerada una de las más importantes en la historia Astronómica. Esta gran
ley fue casi efectiva ya que bode fallo en la distancia de planetas Neptuno y Plutón.
Cuando Titius publicó su traducción
del libro de Bonnet, Contemplación de la Natura, esta fórmula, junto con el
resto de libro, cayó en el olvido, donde hubiera seguido de no ser por la
atención que le prestó Johann Elert Bode (1747-1826), un astrónomo alemán con
un toque populista. En 1772 Bode publicó la segunda edición de una introducción
a la astronomía escrita por él e incluyó esta fórmula, sin mencionar a Bonnet o
Titius. También él estaba preocupado por el hueco a 2,8 UA y propuso que se
iniciara la búsqueda de un planeta a esa distancia.
Nueve años después William Herschel
descubría Urano a 19,18 UA, una distancia tan aproximada a la predicha por la
fórmula que parecía confirmar su veracidad. Escribiendo sobre el descubrimiento
tres años después de anunciarse, Bode acabó por reconocer sus fuentes y reiteró
su convencimiento de que algo debía haber a 2,8 UA del Sol, en el espacio vacío
entre Marte y Júpiter.
Los astrónomos utilizaron afanosamente
la ley de Bode para localizar Neptuno, pero éste demostró ser una anomalía
dentro del sistema, estando significativamente más cerca de lo esperado. Sin
embargo, Plutón estaba a la distancia predicha cuando se descubrió en 1930.
Sería difícil encontrar en la
actualidad un científico que considere la fórmula de Bode una ley inmutable de
la naturaleza. Y sin embargo tampoco ha sido tajantemente descalificada. Por
razones que nadie sabe explicar, no ha sido mala predictora. Sí la ley parece
abominablemente matemática (como le pareció a Hegel, quien se opuso a sus
implicaciones filosóficas), puede que sea tranquilizante saber que Bode, cuyas
especulaciones sobre este asunto eran fundamentalmente kantianas, no sólo la
consideraba predictora de las distancias de los planetas, sino también de la
espiritualidad de sus habitantes; de ahí que los marcianos fueran más santos
que los terrícolas, quienes a su vez estaban más cerca de Dios que los
venusinos.
Cuando originalmente se publicó, la ley
era satisfecha por todos los planetas conocidos -desde Mercurio hasta Saturno- con un hueco entre el cuarto y quinto planeta. Se consideró
interesante, pero de ninguna gran importancia hasta el descubrimiento de Urano en 1781, qué encajó pulcramente en la serie. Basado en su nueva
credibilidad, Bode inició la búsqueda del quinto planeta. Ceres, el más
grande de los asteroides en el Cinturón de Asteroides, se encontró a 2,8 UA, ocupando la quinta posición de esta
ley.
Hay solamente un limitado número de
sistemas en que la ley de Bode puede probarse. Júpiter, Saturno y Urano tienen
varias lunas grandes que aparecen haber sido creadas por un proceso similar al
que creó los planetas. En la aplicación a los satélites debemos tener presente
que deben descartarse todos aquellos que no han sido formados en las proximidades
del planeta sino capturados por la gravedad de este. Estos cuerpos se
caracterizan por ser pequeños, girar en un plano muy distinto de los satélites
grandes o incluso tener un movimiento retrógrado.
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