lunes, 14 de septiembre de 2015

LA LEY DE TITIUS BODE!

LA LEY DE BODE
(ENSAYO)

Daniel Titius nació el 2 de marzo de 1729 en Polonia y murió el 11 de septiembre de  1796 en Wittenberg, Alemania. Este astrónomo alemán fue el creador de la llamada Ley de Titius Bode en la que se encuentran las distintas distancias de los planetas al Sol.
Titius descubrió la gran relación numérica que describe las distancias relativas de cada planeta AL Sol en U.A unidades astronómicas pero nunca patento el hallazgo que hizo, tiempo después otro astrónomo Johann Bode lo hizo y fue por eso  que le pusieron el nombre de “Ley de Titius Bode”.
Cuando hablamos de la ley de Bode hablamos de una ley que es considerada una de las más importantes en la historia Astronómica. Esta gran ley fue casi efectiva ya que bode fallo en la distancia de planetas Neptuno y Plutón.
Cuando Titius publicó su traducción del libro de Bonnet, Contemplación de la Natura, esta fórmula, junto con el resto de libro, cayó en el olvido, donde hubiera seguido de no ser por la atención que le prestó Johann Elert Bode (1747-1826), un astrónomo alemán con un toque populista. En 1772 Bode publicó la segunda edición de una introducción a la astronomía escrita por él e incluyó esta fórmula, sin mencionar a Bonnet o Titius. También él estaba preocupado por el hueco a 2,8 UA y propuso que se iniciara la búsqueda de un planeta a esa distancia.
Nueve años después William Herschel descubría Urano a 19,18 UA, una distancia tan aproximada a la predicha por la fórmula que parecía confirmar su veracidad. Escribiendo sobre el descubrimiento tres años después de anunciarse, Bode acabó por reconocer sus fuentes y reiteró su convencimiento de que algo debía haber a 2,8 UA del Sol, en el espacio vacío entre Marte y Júpiter.
Los astrónomos utilizaron afanosamente la ley de Bode para localizar Neptuno, pero éste demostró ser una anomalía dentro del sistema, estando significativamente más cerca de lo esperado. Sin embargo, Plutón estaba a la distancia predicha cuando se descubrió en 1930.
Sería difícil encontrar en la actualidad un científico que considere la fórmula de Bode una ley inmutable de la naturaleza. Y sin embargo tampoco ha sido tajantemente descalificada. Por razones que nadie sabe explicar, no ha sido mala predictora. Sí la ley parece abominablemente matemática (como le pareció a Hegel, quien se opuso a sus implicaciones filosóficas), puede que sea tranquilizante saber que Bode, cuyas especulaciones sobre este asunto eran fundamentalmente kantianas, no sólo la consideraba predictora de las distancias de los planetas, sino también de la espiritualidad de sus habitantes; de ahí que los marcianos fueran más santos que los terrícolas, quienes a su vez estaban más cerca de Dios que los venusinos.
Cuando originalmente se publicó, la ley era satisfecha por todos los planetas conocidos -desde Mercurio hasta Saturno- con un hueco entre el cuarto y quinto planeta. Se consideró interesante, pero de ninguna gran importancia hasta el descubrimiento de Urano en 1781, qué encajó pulcramente en la serie. Basado en su nueva credibilidad, Bode inició la búsqueda del quinto planeta. Ceres, el más grande de los asteroides en el Cinturón de Asteroides, se encontró a 2,8 UA, ocupando la quinta posición de esta ley.

Hay solamente un limitado número de sistemas en que la ley de Bode puede probarse. Júpiter, Saturno y Urano tienen varias lunas grandes que aparecen haber sido creadas por un proceso similar al que creó los planetas. En la aplicación a los satélites debemos tener presente que deben descartarse todos aquellos que no han sido formados en las proximidades del planeta sino capturados por la gravedad de este. Estos cuerpos se caracterizan por ser pequeños, girar en un plano muy distinto de los satélites grandes o incluso tener un movimiento retrógrado.

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